Jesús esta cambiándome!

09
Nov

Por Juan Felipe


Mi vida con Jesús ha sido maravillosa, antes no había dimensionado el amor de Dios tan claro, pues para mí era algo así:

Crecí en una familia creyente y tradicionalista, iba casi todos los días a la iglesia principal del pueblo y me confesaba constantemente con el sacerdote. En algún momento de mi infancia dije que no creía en Dios lo cual, preocupo en sobremanera a mi mamá y después de unas conversaciones con el sacerdote, volví a creer y a practicar la religión que ha sido fundamental para mi familia y para muchas personas hoy en día.

Sin embargo; no conocía a Dios, creía saber quién era, pero estaba muy alejado de conocer quién era Él realmente.

Después de muchos dolores y perdidas, decidí alejarme completamente de Dios, pues mi conocimiento de Él era poco y limitado, pensé que lo mejor era enojarme y culparlo por los sucesos que me angustiaban, que su única responsabilidad era darme “la vida que yo quería”. Sin embargo, Dios fue ese padre amoroso que tenía algo más grande para mí que no podía dimensionar en ese momento.

En medio de mi decisión de alejarme de Dios, decidí planificar mi vida donde tenía la creencia que lo único que necesitaba era ponerme manos a la obra y comenzar a construir una vida en donde debía sobresalir y tener dinero.

Y en el momento menos esperado, pero en el que más lo necesitaba, un primero de agosto del año 2009 Jesús llegó a mi vida; metió sus manos en el lodazal en donde me encontraba y me sacó de ahí: me limpió, me dio un nuevo propósito y todos los planes que tenía para mi vida cambiaron totalmente. Fue por medio de su amor que conocí realmente a Dios, y que como Job dijo: “De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven”.

Desde ese momento, Dios ha seguido moldeándome y esculpiendo mi vida y mi propósito, algo similar a la visión que Jeremías tuvo donde veía al alfarero hacer una vasija y esta se echaba perder, luego el alfarero se deshacía de ella y volvía hacer otra; así mismo ocurre en la vida cristiana: Dios nos moldea, nos forma e incluso tiene que volver a empezar, no porque Él se equivoque, sino porque las decisiones que nosotros tomamos en medio del caminar con Él y el propósito que Dios tiene para nosotros no van de la mano.

Cada día, a cada hora, en cada minuto, Jesús está trabajando y moviéndose como ondas musicales que no podemos tocar u oler, pero que podemos escuchar y deleitarnos en cada una de ellas. En ocasiones, solo necesitamos esperar, deleitarnos y disfrutar del proceso por el cual Dios nos lleva, recibir con agrado cada circunstancia que venga sin importar lo buena o difícil que sea, porque sabemos que en cada situación… ¡Jesús está cambiándonos!

Escrito por: Juan Felipe Valencia.

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